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RURÁPOLIS

Repensar la periferia desde las ruinas rurales en la Eurorregión Nueva-Aquitania, Euskadi, Navarra



Resumen


Con el fin de explorar y proyectar un modelo de desarrollo territorial adaptado a las contingencias sociales y climáticas presentes y futuras, presento aquí un posible vuelco del fenómeno de expansión urbana: repensar la ciudad desde el campo. La Eurorregión franco-española de Nueva Aquitania Euskadi Navarra, formada en 2016, cuenta con una fuerte presencia de ruinas rurales. En toda Europa, el fenómeno de despoblamiento se aceleró con el declive demográfico. El objetivo es construir y teorizar una "rurápolis" formada por "clusters" rurales.


Más allá del concepto recurrente y atractivo de retorno a la naturaleza, en oposición a la metrópolis tentacular, se trata de explorar los intersticios, de figurar el potencial de las técnicas agrícolas readaptadas por la tecnología, de valorizar las infraestructuras a nivel del territorio y las posibilidades que ofrecen los nuevos modos de funcionamiento de la sociedad, como el teletrabajo o las nuevas constelaciones familiares. La idea de lo común interviene a nivel urbano: extrapolación y refuerzo de las entidades del pueblo en el territorio, y a nivel arquitectónico: repensar la arquitectura rural como nuevas tipologías de hábitat y de vida.


Las ruinas rurales se reactivarían mediante una red de plataformas de interacción, culturales y logísticas, posiblemente hechas de hormigón de tierra, y creando un marco identificable en el territorio. Un proceso participativo de autoconstrucción en lugares seleccionados, que haga visible el proyecto física y culturalmente, lo inauguraría a corto plazo. En el periodo intermedio, la agrópolis se diseñaría a nivel europeo y transfronterizo de la Eurorregión. Por último, el vocabulario creado permitiría aplicar el modelo de red "interestelar" y rural en otros lugares de Europa, como un laboratorio de construcción adaptado a nuestro futuro antropoceno.


Problemática


El punto de partida del proceso de reflexión es la periferia. De hecho, el análisis del espacio suburbano lleva a cuestionar los métodos de planificación urbana y las políticas territoriales que parecen no estar a la altura de los retos y las aspiraciones de un contexto perturbado por la crisis sanitaria y el cambio climático. Bruno Latour, en su libro Donde aterrizar - Como orientarse en politica (2017), parte de la hipótesis de que "sin esta idea de que hemos entrado en un Nuevo Régimen Climático, no podemos entender ni la explosión de las desigualdades ni el alcance de las desregulaciones (...) Para resistir a esta pérdida de orientación común, tendremos que aterrizar en algún lugar. [1]” Los temas anunciados ponen en tela de juicio la validez de la expansión urbana, planteando la cuestión del futuro de la metrópoli.


La presente propuesta se basa en una exhaustiva investigación urbanística del fenómeno periférico, que llevó a la acción arquitectónica a través de un proceso de autoconstrucción participativa en barrios urbanos dormitorio, pobres en infraestructuras y ofertas culturales. He estado llevando a cabo este proceso, titulado Repensar la Periferia, en colaboración con un colectivo local de arquitectura – Orekari Estudio – desde 2016 en la cuenca urbana de Pamplona, capital de la comunidad autónoma de Navarra, España. En esta periferia se plantea la cuestión de nuevos modelos a explorar, de material urbano vivo que sea capaz de mostrar un futuro resiliente para la ciudad.

El objetivo aquí es estudiar un posible proceso de inversión de la dialéctica urbano-rural. ¿Cómo podemos repensar el futuro de las ciudades europeas desde el mundo rural, e imaginar lugares comunes frente a los retos medioambientales y sociopolíticos?


Hipótesis


¿Y si, en lugar de pensar en la metrópolis como una entidad que se extiende desde su centro, se constituyera una entidad alternativa a las metrópolis existentes en el territorio transfronterizo de la Eurorregión Nueva Aquitania-Euskadi-Navarra, de forma "interestelar", compuesta de pueblos abandonados y reactivados? Los clusters rurales formarían esta quinta "metrópolis" -ahora "rurápolis"- junto a las cuatro metrópolis existentes (San Sebastián, Burdeos, Bilbao y Pamplona) en la Eurorregión.


Estado del arte


Hoy nos enfrentamos a la necesidad ecológica y sistémica de repensar la organización del territorio más allá de la expansión urbana. Invocando un concepto recurrente -el retorno a la naturaleza- tratado en utopías arquitectónicas existentes o proyectadas, como la Ciudad Jardín de Ebenezer Howard (1898), el proyecto Broadacre-City de Frank Lloyd Wright (1929) o la Agrónica de Andrea Branzi (1994), la investigación se inserta también en el neoruralismo, tratado entre otros por Joan Nogué (El reencuentro con el lugar: nuevas ruralidades, nuevos paisajes y cambio de paradigma, 2016 [2]) o Michel Chevalier (Les phénomènes néo-ruraux, 1981[3]). El campo reencantado adquiere por otro lado una dimensión política con los trabajos de Bruno Latour y de la economista Elinor Ostrom (ella expone en 1990 en su libro Governing the Commons otros modos posibles de gobernanza, sobre todo en la gestión de los recursos medioambientales). Por último, el potencial del medio rural se hace visible en las investigaciones actuales del arquitecto Rem Koolhaas (Countryside, the Future), el filósofo Sébastien Marot (Agriculture Architecture - Taking the country's side) o la urbanista Paola Viganó (el concepto de ciudad difusa y las contribuciones al Projet de Territoire Grand Genève 2016-2030 o Luxembourg in Transition - Territorial visions for the decarbonised and resilient future of a cross-border space).


El corpus se basa también en la experiencia adquirida en trabajos práticos en las periferias de París, Berlín y Pamplona, junto con una larga investigación teórica sobre lo periurbano, pero también la idea de lo común en el medio rural, hasta el estudio de las ecoaldeas y los modelos históricos de comunidad como Monte Verità (1900-1924), en Suiza. En la encrucijada de estas prácticas urbanísticas, artísticas, de autoconstrucción, de rehabilitación y de investigación -así como en la confluencia de los territorios en los que he vivido y actuado- deseo combinar estas prácticas y los conocimientos adquiridos para seguir avanzando en la(s) red(es) creada(s) a nivel local y europeo.


También se trata de proponer una contribución a la transición ecológica teniendo en cuenta la subjetividad colectiva. En su libro Les Trois Écologies (1989), el filósofo Félix Guattari describe la "ecosofía social" como la reconstrucción del "conjunto de las modalidades del ser-en-grupo (...) por mutaciones existenciales relativas a la esencia de la subjetividad". Según el autor, es necesario implementar "prácticas efectivas de experimentación tanto a nivel micro-social como institucional más amplio".


Corpus


La investigación se ancla en un territorio concreto, europeo y transfronterizo, cuya identidad está en construcción: la Eurorregión Nueva Aquitania Euskadi Navarra, constituida en 2016. Atravesado por el vasto relieve montañoso de los Pirineos, este territorio ha visto despoblarse sus pueblos de forma especialmente llamativa. El proyecto de investigación se basa en el estudio de un núcleo de 88 pueblos despoblados del Valle de Arce.

Por un lado, me propongo adoptar un enfoque teórico y recuperar los conocimientos acumulados a lo largo de los años de investigación sobre la periferia en Navarra, y por otro, ampliar la resonancia de los problemas abordados extendiendo este proyecto de investigación al conjunto de la Eurorregión, invirtiendo así el punto de anclaje: los pueblos, la vida rural de una región transfronteriza. Más allá de una investigación, el proyecto parte de una posición que abarca la necesidad de una transición a nivel social, político y territorial - y mis medios de acción como investigadora y arquitecta. En este territorio se propone un enfoque cultural, político y social, con la arquitectura y el urbanismo como herramientas. Una figura del mundo de la biología ayuda a poner en perspectiva el propósito del proyecto, formulado según una lógica contrastada: la liquenización. La figura del liquen, elemento orgánico nacido de otros constituyentes heterótrofos, permitiría interpretar una metaforma que reconecta los pueblos abandonados.

La red ibérica de Ecoaldeas, que a su vez forma parte de la red europea Ecolise, puso en marcha en 2015 con el Gobierno de Navarra un programa piloto llamado Rehabitar la Tierra, para rehabilitar pueblos abandonados de la región. La Red Ibérica de Ecoaldeas afirma en sus estatutos publicados como introducción a su página web [4]:"La evolución de la gestión del territorio y las prácticas agrícolas actuales no garantizan la supervivencia de los pueblos, por lo que el despoblamiento de varias zonas rurales es una realidad. Afrontar este reto implica replantear el actual modelo de "vida rural".


La reactivación de las ruinas rurales se iniciaría con la creación de una arquitectura operativa que se fijaría al territorio para componer las bases culturales e infraestructurales de la agrópolis del futuro. Una de las técnicas que se probaría aquí es la del pisé -hormigón de tierra cruda- para formar la base del proyecto de pequeñas arquitecturas "tótem" a escala 1:1. Esta técnica consiste en la construcción de muros macizos, realizados mediante la compresión de la tierra en encofrados autoconstruidos. Una vez terminada la estructura, el encofrado retirado revela el color y la textura propios de la tierra estabilizadoa revelando arquitectónicamente la tierra sobre la que se construyó y de la que está hecha.

Aquí se convoca una segunda figura que ilustra la acción del proyecto: la figura de la terra preta, un humus trabajado por el ser humano durante milenios y extremadamente fértil. Trasladada a la escala del territorio de la Eurorregión, la metáfora de la terra preta pondría de relieve una estrategia territorial que lleva la impronta del suelo. A partir de este suelo, y de las ruinas de los pueblos que se irán reinvirtiendo, se despliega la imagen de una presunta metrópolis "orgánica", encontrada en la tierra.


El involucramiento físico propuesto permitirá que el corpus teórico evolucione en tiempo real. Al integrar la construcción con tierra cruda en el proceso de hacer y pensar, como material de creación, construcción y rehabilitación, se trata de reinventar un sistema constructivo que propone una reinterpretación con procesos mucho más sobrios y mucho más respetuosos del entorno natural. La práctica y la experimentación colectiva en torno a este material, su anclaje en este territorio permitirá contribuir a la evolución de un conocimiento, cuya metodología sería susceptible de ser reinvertida en otros contextos y proyectos. Esta investigación cartografiada, contextualizada, escrita y representada puede servir de caso piloto para toda Europa, un instrumento para el pensamiento urbanístico europeo adaptado a la transición ecológica.


Metodología


La investigación se basa en tres escalas y temporalidades:

En primer lugar, el corto plazo, basado en la acción participativa y la programación cultural. Con el proyecto Repensar la Periferia, hemos invertido en cuatro zonas contrastadas de la periferia navarra, siguiendo una metodología que se ha ido probando a lo largo del proceso: análisis de campo, un proceso participativo que incluye un proyecto de autoconstrucción y, posteriormente, un programa cultural en el que invitamos a artistas contemporáneos a venir a interactuar con la arquitectura efímera creada. En esta perspectiva, el proceso participativo y cultural experimentado con nuestro proyecto Repensar la Periferia y ampliamente practicado por muchos colectivos europeos como Bruit du Frigo, en Francia, Raumlaborberlin, en Alemania, o Todo por la Praxis, en España, sirve aquí de impulso para establecer una metodología. A través de una práctica fuertemente anclada en el campo y en el ámbito local, impulsando la investigación teórica y el trabajo de diseño transescalar, se trata aquí de dar una dimensión más radical y comprometida al trabajo de campo iniciado en los últimos años, a las instituciones y al tejido asociativo en la Eurorregión Nueva Aquitania Euskadi Navarra. La metodología aplicada tendrá como objetivo familiarizar, conectar y sublimar otra forma de vida en el medio rural. El proceso está dirigido a los habitantes de la zona y a las entidades implicadas en el proceso, así como a las autoridades públicas. Para que se entienda el proyecto, se organizarán talleres participativos de cartografía y autoconstrucción para intercambiar sobre el contexto y compartir el aprendizaje de la construcción con tierra cruda. Estos prototipos, surgidos del suelo rural y construidos conjuntamente, se activarán mediante acciones culturales (conciertos, obras de teatro y representaciones) para hacer visible el propósito del proyecto. El pueblo abandonado de Aritzakun, en Navarra, situado a 4,5 km de la frontera francesa, es animado de vez en cuando por sus antiguos habitantes, que ahora viven entre los dos países. Este lugar transfronterizo, desértico pero todavía muy presente en la mente de la gente, sería ideal para poner en marcha esta primera etapa del proyecto. Al cambiar las barreras mentales que separan al habitante de la ciudad del campo -entidades cada vez más cercanas con el uso generalizado del teletrabajo- el reto es hacer que el pueblo sea amigable y atractivo. El proceso participativo y el programa cultural como fase inaugural del proyecto permiten anclar la investigación en el terreno.


En segundo lugar, la fase intermedia, que dibujará la conexión de estos pueblos a nivel del territorio estudiado. Esto implicará el diseño del suelo arquitectónico en hormigón de tierra. Las aldeas estudiadas renacerían de sus ruinas, injertadas en una red de arquitecturas que constituyen plataformas de interacción, culturales, logísticas o, finalmente, habitables. Para el arquitecto suizo Gion A. Caminada, el granero abandonado como resultado de la evolución de la vida del pueblo debería ser capaz de dar lugar a la creación de una nueva tipología de vivienda: parte del antiguo granero se convertiría en un espacio de uso libre, ofreciendo un nuevo potencial que tipológicamente no existe en un entorno urbano. Se estudiará y proyectará el pensamiento del territorio y la arquitectura del lugar a nuevas formas de vivir - trabajar la tierra a partir del estudio de técnicas ancestrales como el pastoreo, la permacultura (Marot, 2019), o innovadoras como las "granjas tecnológicas" (Koolhaas, 2020) y el trabajo a distancia.


En tercer lugar, se tratará de proyectar la agrópolis a largo plazo y de constituir un vocabulario que haga que el proyecto desarrollado en el territorio transfronterizo de la Eurorregión sea aplicable en otros lugares de Europa. Todo el territorio europeo se enfrenta a la despoblación de las zonas rurales, especialmente en las regiones montañosas. El modelo de comunidad rural, diseccionado y multiplicado, se convierte en el laboratorio para la construcción de la "ciudad" del mañana. Partiendo de una dinámica de entropía, en relación con los problemas contemporáneos de la expansión urbana, la visión proyectual adaptada a nuestro futuro antropocénico, abordada sobre una base cultural y también infraestructural, puede crear un modelo de ciudad resiliente.


[1] Bruno Latour, Où atterrir ? Comment s’orienter en politique, Ed. La Découverte, 2017 p.16 – Cast. Donde aterrizar - Como orientarse en politica [2] Joan Nogué, El reencuentro con el lugar: nuevas ruralidades, nuevos paisajes y cambio de paradigma, Documents d’Anàlisi Geogràfica 2016, vol. 62/3 [3] Michel Chevalier, Les phénomènes néo-ruraux, L’Espace Géographique 1981 [4] ecoaldeas.org/la-rie

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